Sermón para el Día Del Conquistador
Sermón para el Día Del Conquistador
(DÍA DEL MINISTERIO JUVENIL)
¿QUÉ SERÁ DE TUS SUEÑOS?
BASE BÍBLICA: GENESIS 37:18-20
“Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca, proyectaron matarlo.
Dijeron: “Ahí viene el soñador.
Ahora, pues, matémoslo y echémoslo en alguna cisterna, y diremos que alguna mala bestia lo devoró. Y veremos qué será de sus sueños“.
I. INTRODUCCIÓN
Un pequeño gusanito caminaba un día en dirección al sol. Muy cerca del camino se encontraba un saltamontes. ¿Hacia donde te diriges?- le preguntó. Sin dejar de caminar, la oruga contesto: “Tuve un sueño anoche; soñé que desde la cima de la gran montaña miraba todo el valle. Me gusto lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo”.
Sorprendido, el saltamontes dijo mientras su amigo se alejaba: – ¡Debes estar loco!, ¿Cómo podrás llegar hasta aquel lugar? !Tú, una simple oruga! Una piedra será una montaña para ti, un pequeño charco un mar y cualquier tronco una barrera infranqueable.
Pero el gusanito ya estaba lejos y no lo escuchó. Su diminuto cuerpo no dejó de moverse. De pronto se oyó la voz de un escarabajo: “¿Hacia dónde te diriges con tanto empeño?” Sudando ya el gusanito, le dijo jadeante: “Tuve un sueño y deseo realizarlo, subir a esa montaña y desde ahí contemplar el valle”.
El escarabajo no pudo soportar la risa, soltó la carcajada y luego dijo: “Ni yo, con patas tan grandes, intentaría una empresa tan ambiciosa”. El se quedó en el suelo tumbado de la risa mientras la oruga continuó su camino.
Del mismo modo, la araña, el topo, la rana y la flor aconsejaron a nuestro amigo a desistir. – ¡No lo lograrás jamás! -le dijeron-, pero en su interior había un impulso que lo obligaba a seguir. Ya agotado, sin fuerzas y a punto de morir, decidió parar a descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde pernoctar. –quiero descansar-, fue lo último que dijo y murió.
Todos los animales del valle por días fueron a mirar sus restos. Ahí estaba el animal más loco del pueblo. Había construido como su tumba un monumento a la insensatez. Quiso realizar un sueño imposible.
Una mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una advertencia para los atrevidos. De pronto quedaron atónitos. Aquella concha dura comenzó a quebrarse y con asombro vieron unos ojos y una antena que no podía ser la de la oruga que creían muerta. Poco a poco, como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron saliendo las hermosas alas arco iris de aquel impresionante ser que tenían frente a ellos: la oruga era ahora una hermosa mariposa.
No hubo nada que decir, todos sabían lo que haría: volar hasta la gran montaña y realizar su sueño; el sueño por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir. Todos se habían equivocado. El soñador había logrado su sueño.
II. SOÑADOR
Si hay alguien en la Biblia quien se le atribuye el término de soñador es a José. La Biblia nos presenta a un joven que enfrentó problemas y dificultades, pero que nunca abandono la visión de ser un siervo de Dios. Y los principios aprendidos desde niño quedaron fincados para ser posteriormente un siervo de Dios y amigo de la humanidad. La visión de Dios para todo aventurero, conquistador y guía mayor es que sean siervos de Dios y amigos de la humanidad. Lamentablemente, hoy día los sueños que se promueven en los medios masivos de comunicación y aun en los ambientes escolares seculares es que te sirvas de cualquier medio para obtener bienes y reconocimiento terrenal.
Hace algún tiempo las televisoras en México comenzaron a explotar los reality shows. Uno en especial llamó mi atención: “el show de los sueños”. Las televisoras descubrían sueños de personas y los usaban para una competencia de canto, baile y más. Los sueños de las persona eran genuinos, pero la manera como los usaban las televisoras, deplorable. Una manipulación abierta de las circunstancias desesperadas de la gente. Sin embargo, no dejaban de conmover las aspiraciones de las personas que quieren cambiar el derrotero de su vida por un camino de logros, salud y satisfacciones. Las personas tienen sueños y aspiraciones. Es bueno tener metas y sueños, pero deben colocarse en las manos de Dios y vivir vidas que le glorifiquen.
Todo joven que concibe un ideal noble, una meta de servicio, si pone su confianza en Dios, puede lograr su sueño.
Seguro que habrá personas inconformes con tu sueño. Gente que cuestione que no tienes las cualidades ni los atributos para lograrlo. Que te imaginan en la mediocridad y el simplismo de una vida que no debe ser desemejante de las de tu pueblo. Algo así como el “aquí nací y aquí me moriré”. Pero cuando aparece un soñador, ¡Cuidado! Porque rompe esquemas, paradigmas obsoletos, y tiene un plano de su vida en que su visión choca con las mentes comunes. Eso provoca las envidias, los celos y las contiendas de aquellos que se aletargaron y guardaron sus sueños en el baúl de los sueños rotos.
III. JOSÉ EL SOÑADOR
José no era igual a sus hermanos. Por alguna razón, el sólo hecho de ser hijo de Raquel y no de Lea debe haberle dado un distintivo especial a su personalidad, a su apariencia, a sus hábitos y devociones, de modo que en medio de sus propios hermanos, podía verse centellear su futuro en su cristalina mirada enmarcada en una franca sonrisa. Y a sus 17 años, con el vigor de su organismo combinado con la fortaleza de su espíritu, estaba listo para las empresas mayores, y para asumir responsabilidades que probarían su honestidad, lealtad e integridad.
Se mantuvo firme en medio de su esclavitud, porque conservaba frescos en su memoria, los sueños de su niñez; podría haber pensado que no sucederían porque ya no estaba en la zona de comodidad al lado de su padre, y ya no tenía la túnica de colores. Las pruebas que tuvo que pasar dieron prueba de que no era la túnica de colores ni las preferencias de su padre lo que lo hacía especial, sino la capacidad de soñar y depositar su fe en el Dios Todopoderoso.
Me entristece sobremanera que jóvenes que oscilan en la edad de José, estén desprovistos de sueños. Que caminen por la vida sin rumbo y no encuentren sentido a su existencia. Que se amedrentan ante los desafíos y se sienten sin posibilidades de éxito en la vida. Pero estos son los pocos. Porque paralelamente experimento gozo en observar y conocer a jóvenes, que contra todo pronóstico, cristalizan sueños porque ponen en Dios su confianza y ejercen su voluntad humana férreamente. No son mejores que los otros, no son superdotados en algo, quizá ni tengan los recursos ni talentos que los calificarían humanamente. Lo que les hace diferentes es creer en el valor que Dios les da, solo por el hecho se ser sus hijos. Que su estima es alta y que son honorables a los ojos del Altísimo. El ideal de Dios es alto para todos los jóvenes. Escucha lo que dice Elena de White.
“Dios quiere que los jóvenes lleguen a ser hombres de mente seria, a estar preparados para la acción en su noble obra y a ser aptos para llevar responsabilidades. Dios llama a jóvenes de corazón incorruptible, fuertes y valientes, decididos a pelear varonilmente en la lucha que les espera, para que glorifiquen a Dios y beneficien a la humanidad.” (Mensaje para los Jóvenes Pág. 6).
Joven, Guía Mayor, Líder Juvenil, Conquistador y Aventurero, captura y haz tuyo el sueño que Dios tiene para ti. Hoy estás en las filas de un tremendo ejército que está preparando a los guerreros de fe, oración y acción que Dios requerirá en el último capítulo de la historia de su iglesia. Si puede haber obsesiones santas, que ésta sea una que llene tu mente, la de sed de triunfo y ganar en medio de cualquier tentación que sobrevenga. Pueden aparecer cisternas oscuras, o mercaderes madianitas rumbo a Egipto, o sentirte esclavo de vicios y malos hábitos, o en tentación extrema con alguna “esposa de Potifar”; pero si tu corazón vibra con la presencia de Jesús, el sueño es más grande que tales circunstancias, serás un ganador. Serás un campeón. Estarás en el cuadro de honor y te llevarás la ovación celestial por tu integridad y lealtad a Dios y a tu sueño.
IV. SOÑADORES MODERNOS
En el año 2002 tuve la oportunidad de hacer un viaje misionero al África. Estuve dos semanas en Guinea Ecuatorial predicando en un pequeño pueblo llamado Rebola. Los pronósticos para los resultados en ese pueblo lleno de espiritismo y brujería eran muy pobres, pero el grupo de jóvenes que me apoyaba era entusiasta y realmente querían arrebatar de las garras del enemigo a muchas almas para Cristo Jesús. Entre los jóvenes misioneros Guineanos, estaba un joven llamado César Augusto Black Buale, un joven que se encargaba de encender la planta de luz, de convertir la corriente a 110 V y de atender a los niños cuando era el turno de predicarle a los adultos. Durante esa semana llegamos a apreciarle mucho a él y a su amigo Salvador. Pasamos días de gran aventura espiritual en Guinea que dieron confianza a Cesar Augusto de platicarme su sueño. Una tarde, antes de comenzar la reunión evangelística, me dijo que quería ser pastor, que en la búsqueda de hacer realidad su sueño había enviado solicitudes a otras universidades adventistas en Sudamérica pero hasta entonces no tenía respuestas. Habían pasado varios años pero aún conservaba su sueño. Oramos y pedimos a Dios nos ayudara. Cuando volví de África a México, comenzamos un proceso de un año para la internación de César al país. Él fue a México a la Universidad Linda Vista para estudiar Teología. Le dije a César que tenía que luchar, pero no imaginé que era un gladiador de fe tan bueno. Fue campeón de colportaje estudiantil cada verano y hoy día ya concluyó sus estudios. Su sueño hecho realidad. Otros jóvenes en su país vieron que César Augusto pudo venir a México a estudiar, y también se animaron venir en busca de un sueño. Los soñadores se convierten en paradigmas o ejemplos para otros. Y este es otro punto a tomar en cuenta.
V. EL SOÑADOR ES UN EJEMPLO
Me impresiona la manera como un aventurero o un conquistador puede ser influido por la vida de sus líderes y motivados a ser como ellos y aún mejor que ellos. Los que ejercemos de alguna forma el liderazgo cristiano temblamos al descubrir cuánto esperan los pequeños corderos de nosotros. El desafío de los adultos es modelar. José es modelo de integridad, de lealtad, de pureza y perseverancia. José nunca imaginó cuánto trascendería su vida en las próximas generaciones. Pero así es con aquellos que se comprometen a luchar por sus sueños. Llegan a ser modelos dignos de imitarse. Todo el que es líder debe recordar que la imitación es quizá el mayor regalo que pueda dar a sus liderados. No importa tanto el tono de la voz, ni lo organizado de tu programa como las acciones y actitudes que manifiestas en tu cotidiano vivir, eso es lo que habla más fuerte y contundente. José pudo haber pensado que si estaba lejos de su casa, de su padre, de su familia, podía comportarse como quisiera, no tenía a quien rendir cuentas humanamente. Pero nunca perdió de vista su responsabilidad delante de Dios. Esa es la calidad del líder soñador. Centra sus sueños en Dios. No en sí mismo, ni se amedrenta por sus circunstancias. Sabe que no está solo y que Dios está esperando lo mejor de él.
VI. ¿QUÉ SERÁ DE TUS SUEÑOS?
Los hermanos de José creyeron que al venderlo estaban acabando con sus sueños. Pero en realidad provocaron el ejemplo de un gran principio para soñadores. Que todo sueño debe pasar por el crisol de la prueba, para que los soñadores estén bien templados y su vida esté a la altura de los grandes héroes de la Biblia. Gente que pone sus ojos en Cristo, “el autor y consumador de nuestra fe”.
Quizá el enemigo esté queriendo derribar tu vida espiritual, tu servicio, tu ministerio, tus estudios, tu familia y entonces has llegado a pensar que no vale la pena el intento. Te animo a seguir, a tomar ejemplo de José, de Moisés, de Daniel, de Noé, de Gedeón, de Juan el Bautista. Darlo todo por la causa más noble y digna que pueda haber en la tierra: servir a Dios con pureza, bondad y lealtad. No es por casualidad que estos elementos estén en el voto de los conquistadores. Es que no hay otra forma de pasar de ser soñadores a hacedores de proezas en el Nombre de Jesús.
VII. ¿CUÁL ES TU SUEÑO?
Querido joven, menor o hermano adulto, no sé cuál pueda ser el sueño que late en tu mente desde hace tiempo. Pero si tienes uno, lucha por él. Te animo primero, antes de correr tras ese sueño, a proponerte en tu corazón ser íntegro. Colocarte en manos de Dios y decirle que separado de Él nada puedes hacer. Que te dé la fuerza para luchar. Que te dé la fuerza para comenzar. Porque quizá ese comienzo no es donde se quedó estancado tu sueño, sino es comenzar desde cero.
Haz del servicio a Dios el mayor sueño de tu vida. Servirle en la forma que Él lo pida. Que tengas corazón dispuesto y voluntad firme. Que estés vacunado contra la depresión y el desánimo. Pide a Dios que amanezca en tu vida el sol de la esperanza. Que creas en sus promesas y camines con la seguridad de la compañía Divina.
VIII. CONCLUSIÓN
“Los obreros a los cuales Él conduce pueden sentirse a veces en perplejidad. Es el plan de Dios que enfrenten y superen muchas dificultades. Él inspira en los obreros la determinación de hacer que cada aparente fracaso resulte en un éxito. Están decididos a caminar en la luz que brilla sobre el sendero, y aunque encuentren muchos obstáculos, declaran: ‘No fracasaré ni me desanimaré’.
“Los hombres a menudo oran y lloran debido a las perplejidades y obstáculos que deben arrostrar. Pero es el propósito de Dios que enfrenten perplejidades y obstáculos y, si mantienen firmemente su confianza hasta el fin como al principio, decididos a llevar adelante la obra del Señor, Él les despejará el camino. Los que luchen perseverantemente contra dificultades aparentemente insuperables tendrán éxito, y con el éxito vendrá también el más grande gozo.” (Carta 162, 12 de Abril de 1903).
Queridos líderes, jóvenes y menores, es nuestro privilegio en éste día responder con gozo y valentía al llamado de Dios para no claudicar en nuestros sueños de servicio en el ministerio juvenil, en algún departamento de su iglesia y en cualquier área de nuestras vidas. El enemigo intentará, con “hermanos de José”, acabar con nuestros sueños. Las pruebas vendrán. Pero hoy puedes refugiarte en Dios. Hoy puedes pedirle que te capacite para afrontar con éxito las tentaciones. Si tu deseo es que Dios tome tus sueños y tu vida, te invito a pasar adelante para hacer una oración de dedicación. Ven y rinde tu vida y tus sueños al Rey de Reyes y Señor de Señores.
Ptr. Benjamín Carballo
Director de Jóvenes
División Interamericana

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